Regreso a Museos

Hablar con el presidente Don Adolfo López Mateos, era el último peldaño a escalar para rescatar el ayer de lo que fue el emporio minero de Dos estrellas, y que se convirtió en una cooperativa disminuida.

Se suspiraba por el oro como pedacitos de sol escondidos en las entrañas de este suelo, el metal tan preciado y tan ajeno al sufrimiento del minero que en su diario afán desgarro su existencia para extraerlo.

Pero no se pudo lograr que la empresa continuara en laboría, pese al esfuerzo del señor presidente y de alguna personas como don Alfonso Morales, que en Dos Estrellas fue pieza vital gracias a su esfuerzo y honradez.

Había trabajado desde niño en varios lugares, para contribuir con su haber a la economía de su hogar, para ello desempeño quehaceres y oficios que aprendió igual que el alfabeto, a base de esfuerzo y robándole horas al descanso.

Pero ahí estaba don Alfonso, siempre la mano tendida para ofrecerla al amigo y al extraño y por esto para seguir su derrotero con otros aires y con otras gentes, el país fue su sendero, su familia laboral extensa y la suya propia resguardando la hacienda que el creó.

El ser peregrino incansable en pos de una labor, lo impulso su gran sentido de la responsabilidad con los suyos y con los ajenos y el deseo de radicarse en su tierra Tlalpujahua para rescatar trocitos de la historia, del esplendor minero de Dos Estrellas, donde contribuyo a escribir el libro de un quehacer con su vida misma.

Al retornar al suelo de su infancia construyó su casa en la montaña, para contemplar desde ahí el parpadeo de las estrellas en el manto que cubre a Tlalpujahua y para sentir las vibraciones de los filones de oro que guarda la orografía y desde ahí pudo organizar su pensamientos y sus actividades, todas con la mira de fundar un MUSEO DE MINERIA, sus ideales y sus haberes lo llevaron a tocar muchas puertas, unas se abrían otras no, pero en soledad con sus ideales siempre tuvo el ojo claro y la mente puesta para encaminar sus pasos.

Un museo en una casa con pasado heróico era lo mejor, la finca semidestruida pero en pie los altos muros hechos de cal y canto, ese fue el sitio elegido porque aun podían escucharse en los oídos del recuerdo el deambular de los hermanos López Rayón, sus antiguos dueños preparando las monturas para espolear los canceles e ir en pos de la libertad.

Los pasos de don Alfonso recorrieron la vieja casona e hicieron chirriar los pisos de madera apolillados ¡había tanto que hacer! Pero ahí estaba el recuerdo inolvidable de una familia de personas y filántropos mineros y aun palpitaba la casa en espera de servir. Y entonces don Alfonso se dirigió para sí: Este será el recinto del museo y llevará el nombre de esa pléyade de Insurgentes. Y para llevarla a cabo, su hacienda fue disminuyendo y la casa del futuro museo embelleciéndose.

El Gobierno de Michoacán ha contribuido; pero no en la medida de la necesidades, pero eso no ha importado porque siempre ha estado don Alfonso al pendiente...

Hoy el mueso tiene más de los muchos recuerdos de la minería. Además al entrar el óleo de don Ignacio López Rayón enmarca una espaciosa sala.

En este lugar el señor Morales con su patronato ha planeado el enriquecimiento de la institución a semejanza de paginas sueltas de un periodo de la vida de Tlalpujahua.

Las fatigas han dado su fruto, el museo abierto al publico en 1973 tiene en su haber pequeños grandes tesoros recogidos aquí y allá, donados unos, comprados otros, pero en todos ha estado la mano de don Alfonso, fotografías, maquetas, planos, aparatos, utensilios, cascos, pelucas, archivos y cartas, muchas cartas unas de la negociación minera y otras dirigidas a su ilustre fundador por personas importantes.

Al museo han llegado todo tipo de visitantes: Unos a conocer el tiempo ido, otros a aflorar recuerdos y a medida que el museo crece el sentimiento de don Alfonso se agiganta y lo mantiene vivo. Entrar al museo es retroceder en el tiempo del esplendor minero que dio fama a Tlalpujahua en el mundo.

Por este bien cultural ha luchado incansablemente el señor Alfonso Morales y sin proponérselo ha marcado la huella del pasado de su existencia en su tierra bienamada.

Tlacotepec, Michoacán septiembre de 1999

María de los Ángeles López de Canseco. En memoria del Sr. Alfonso Morales.    qpd.

ANTIGUA CASA DE LA FAMILIA RAYON

Encontraras parte del pasado de nuestro pueblo, todo lo referente a la minería y la participación en el movimiento de independencia de los López Rayón.

Este museo ha sido visitado por gente reconocida en nuestro país.

"Un trozo del ayer que enriquece nuestro presente".
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